
Tanta tragedia en ciertos momentos se ve eclipsada por momentos de felicidad para el protagonista: el nacimiento de su hijo Pascualillo, cuando ve por primera vez el mar, incluso, en cierto modo, cuando finalmente acaba con la vida de su madre y logra respirar. La muerte de esta, de una certera cuchillada en el cuello, presenciada por su nueva esposa que su hermana le buscó al salir de prisión, le deparó la condena a pena de muerte. Pascual Duarte es ejecutado finalmente a garrote vil.
El libro pretende demostrar la tremenda influencia que tiene el entorno en el que se vive durante la infancia, es decir, si una persona ha nacido en un entorno pobre, falto de cariño, humilde, violento... y su destino le ha marcado ser una persona desgraciada, esta persona no podrá escapar de su pasado y vivirá eternamente en un infierno sin poder ascender a otro estatus. Y esto es lo que le pasa Pascual, que nació desgraciado, vivió desgraciado y murió desgraciado.
El narrador adopta una postura subjetiva, es el personaje principal, así que va contando todo lo sucedido según su perspectiva, y añade constantemente su opinión hacia los hechos acontecidos. El estilo del narrador no es coherente con la educación de Pascual, ya que estuvo muy poco tiempo en la escuela y es casi analfabeto, y en cambio la novela está escrita de forma culta y dirigiéndose al lector siempre de usted.
La narración altera el orden natural de los hechos. Utiliza un orden artificial porque cuenta primero el final y luego empieza a contar el relato desde el principio y, de vez en cuando, vuelve al momento del presente.